jueves, 16 de febrero de 2012

Romance al maestro.

Estábase el profesor
sentadito en la clase,
sus deberes ordenados,
sin que nadie perturbase.

Preparando las ACI's
y otros asuntos de clase,
aguantaba más de un mes
sin poner un solo parte.

Tutorías, guardias, faltas,
informes, extraescolares,
le ocupan muchas horas
y no cabían más planes.

Sentíase feliz él,
maestro cansado acabase,
que a sus alumnos quería
sacar del vital desastre.

Mas al lugar llegase
sin que nadie lo llamase,
aquel odioso inspector
muy atento a supervisarle.

En su afanoso control
poco había de importarle
muchos logros obtenidos
por el docente y su clase.

Interesaba más
todo oficial "equipaje",
papeles y más papeles,
de enrevesado lenguaje.

Púsole en grande aprieto,
enrojecido el semblante,
delante de muchos profes,
avergonzado en balde.

Menor interés tenía
en que solventasen males
que en busca de erratas tontas
y otros descuidos banales.

Y así marchó ligero
tras de sí dejando tales
disgustos, penas y culpas,
problemas artificiales ...

Quedándose triste el profesor
aquél que antaño pensase
que su labor era digna
entre otros profesionales.

Y el inspector muy afano
preparase otro ataque,
a solucionar dispuesto
las grandes lacras sociales.


Jéssica Fernández Cano